Ser vegetariano en…Egipto: gastronomía típica, comida rápida y especias

No es difícil ser vegetariano en Egipto, incluso es más fácil que cruzar una calle sin tener que esperar más de cinco minutos o correr a máxima velocidad. ¡El tránsito es un completo desastre en El Cairo!

Si bien nosotros fuimos en un tour porque no estábamos del todo seguros de viajar solos, y además porque queríamos conocer lo más ‘turístico’ (pirámides y templos básicamente), en algunos momentos estuvimos por nuestra cuenta y tuvimos que buscar lugares donde almorzar o cenar.

En la capital egipcia nos alojamos en dos hoteles diferentes, a unos 15 minutos de distancia entre ellos, a uno y otro lado del río Nilo. Uno estaba incluido en el paquete y el segundo lo contratamos nosotros para poder quedarnos dos días más y volver a las pirámides de una forma más libre.

Ambos estaban en zonas céntricas y caóticas, pero al menos había varios negocios y opciones para comer. En el primer alojamiento pudimos aprovechar para degustar las recetas típicas árabes como el hummus, el babaganoush y hasta la sopa de lentejas de la que ya me había hecho fanática en Turquía.

Uno de los mediodías fuimos a un local de comida ‘saludable’ que hacía poco había abierto y el dueño/encargado estaba tan feliz de que extranjeros comiésemos en su negocio que nos tomamos una fotografía con él, que según dijo, colgaría en la pared junto a otros comensales. ¡Nos sentimos unas celebridades!

Lo mismo nos sucedió en otros lugares de El Cairo, como por ejemplo en la Mezquita de Alabastro en la Ciudadela… había grupos de niños como de escuela que le pedían permiso a nuestro guía para hacerse fotos con nosotros. ¡Y se asombraban cuando conocían mi nombre que es de origen árabe!

Pero volviendo a la comida cairota, una tarde/noche (no salíamos del hotel cuando oscurecía, somos algo temerosos) cenamos en una cadena de restaurantes bastante concurrido llamado Mossab. Para que se den una idea, es una especie de McDonald’s egipcio, pero lo mejor de todo es que venden ensaladas, falafel, tabuleh y muchas comidas más sin carne. ¡Además era bastante asequible y limpio!

También en la misma calle teníamos un mercado muy bien surtido, donde nos proveíamos de agua mineral (no hay que beber la del grifo y además salía más barata que comprarla en los puntos turísticos), algunas frutas, dátiles y varios víveres más.

Durante la estancia en el segundo hotel (en realidad era un hostel), estábamos en lo que se conoce como el ‘downtown’ de El Cairo. Nos llamó mucho la atención la cantidad de cadenas de restaurantes de comida rápida que había y cuánta gente almorzaba allí (parecía ser una zona de oficinas). Algo muy curioso que nos sucedió en el hostel es que nos sirvieran un sandwich de falafel como desayuno… Con cebolla y salsa de yogur. ¡A las 8 de la mañana y con el café!

Fuente: Flickr (era demasiado temprano para hacerle una foto al desayuno con falafel)

Párrafo aparte merece la experiencia del tren que nos llevó desde la capital hasta Luxor, en un viaje nocturno que no olvidaremos jamás. Brevemente les cuento que era como viajar en el tiempo: la estación era oscura, descuidada (como todo en Egipto lamentablemente) y el tren parecía haberse construido en los años 30… ¡Y nunca más recibir mantenimiento!

Al poco tiempo de subir y que emprendiera el viaje, llaman a la puerta de nuestro camarote privado y nos traen la cena. El menú era bastante básico, picante como pocos que hemos probado, todo separado en bolsas pequeñas y con solo un plato vegetariano. No se podía elegir, así que comí lo apto sin carne y traté de dormir un poco… ¡Se movía tanto que parecía que nos íbamos a caer de la litera!

Por la mañana nos trajeron el desayuno, también simple, pero al menos con más opciones veggie. Lo bueno es que para el regreso desde Asuán hasta El Cairo en el mismo tren ya estábamos preparados y con provisiones para la travesía, que se hizo bastante larga y tediosa.

Fuente: Flickr (no sé como hicieron para tomar una foto, con lo que se movía ese dichoso tren)

Durante los días que estuvimos en Luxor y Asuán nos quedamos en un crucero que recorría el Nilo e iba deteniéndose en diferentes zonas como Kom Ombo y Edfu. Era ‘all inclusive’ así que comimos bastante bien en los desayunos, almuerzos y cenas. Todos los días cambiaban los platillos y había muchas opciones árabes vegetarianas, así como también menúes internacionales sin carne. Y además podíamos disfrutar de la merienda en la terraza mientras el barco estaba en movimiento. Sin internet, aprovechamos para leer bastante y descansar.

Por último, me queda contar sobre nuestra experiencia al ir a comprar especias en una tienda del centro de Asuán. Queríamos adquirir pimienta roja y verde que me habían encargado y el famoso azafrán persa o iraní, que es el mejor del mundo. Al ingresar al negocio, el vendedor nos ofrece una taza de té, muy común en los países árabes, y que tomemos asiento.

Allí nos pregunta, en un correcto español, qué nos interesaba comprar. Luego de realizar el regateo correspondiente (sino, la vida no sería tan divertida, nos dice el vendedor) y comprar lo que queríamos a muy buen precio, nos regalaron ginseng -ya que no entendían por qué siendo una pareja aún no teníamos hijos, y al parecer esa raíz es buena para los hombres- y unos dátiles muy ricos rellenos de almendras. ¡Fue una excelente transacción en especias!

Ser vegetariano en Egipto es bastante sencillo, las comidas típicas incluyen decenas de verduras y además muchos restaurantes son del estilo ‘buffet’ donde puedes servirte lo que deseas. ¡No tendrás problemas para comer allí!

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