Ser vegetariano en…Fes: té de menta, mercados y cuernos de gacela

Si buscan un lugar bien auténtico marroquí, Fes (o Fez) es a donde tienen que ir. Si bien Marrakech es más bonito -mi favorito en tierras magrebíes- lo cierto es que esta ciudad imperial tiene mucho encanto… Y por supuesto opciones vegetarianas para comer.

Nos alojamos en la medina o barrio antiguo de Fes tras haber viajado toda la noche en bus desde Marrakech. Apenas llegamos al hotel, el recepcionista nos invitó unas tazas de té de menta, mientras aguardábamos en una sala muy bien decorada al estilo marroquí. Era bastante temprano en la mañana y solo queríamos dormir, pero no hay que rechazar la amabilidad y la hospitalidad tan característica de los países árabes. A partir del segundo día ya desayunamos ‘normalmente’ o más bien combinando cosas autóctonas con otras europeas.

Ya que en esa parte de la ciudad no se puede ingresar con vehículos (salvo que contemos a los burros como tales), hay que hacer todo caminando. Después de atravesar la famosa ‘Puerta Azul’ a los laterales de la calle podemos encontrar varias cafeterías donde consumir un francés café con leche o un marroquí té de menta (del cual ya nos habíamos hecho fanáticos en Marrakech).

Fuente: Flickr (todas las fotos de la Puerta Azul que tengo… ¡son del otro lado!)

A pocos pasos de allí y siguiendo por la Talaa Sagira (que quiere decir ‘cuesta pequeña’ en contraposición a la ‘Talaa Kabira’ o ‘cuesta grande’) podríamos decir que está ‘el centro’ de Fes, en el cual hay varios restaurantes donde comer platillos típicos, como el cuscús o el tagine, por supuesto de verduras (todos tienen la opción vegetariana, no se preocupen).

Por Talaa Kabira, cerca de la medersa-mezquita Bou Innania (la única que permite el ingreso a no musulmanes, salvo cuando es la hora del rezo), podemos encontrar un mercado donde comprar diferentes especias, verduras e ingredientes usados en las comidas más comunes. Mientras estén de paseo por el mercado (o souk) es frecuente ver pasar burros cargados con ramas de menta, que los niños venden entre los puestos y restaurantes, por supuesto para hacer el té, o para evitar el olor nauseabundo de las curtidorías.

Tengan en cuenta que muchos de ellos están cerrados los días viernes -el día de descanso para los musulmanes- ya que todavía Fes se mantiene algo ‘alejado’ del turismo, a diferencia de lo que sucede con Marrakech. O quizás estén abiertos ese día, pero con horario reducido. Esto aplica también a ciertos atractivos. Por ejemplo la única mezquita que se puede visitar sin pertenecer al Islam no está abierta al público los viernes.

Pero volviendo a la comida, si ya se cansan un poco de tanto trigo con vegetales servido en forma de cono o triángulo o los entrantes con berenjena (babaganoush, ensalada belén, etc), también pueden optar por menúes más bien europeos o internacionales, como ser la pizza, los tan conocidos ‘paninis’ (unos bocadillos con varios ingredientes) o las patatas fritas.

No pueden decir que han ido a Fes si no prueban los ‘cuernos de gacela’. ¡No se asusten, son unos dulces! Aunque por el nombre parezca algo completamente diferente, se trata de unas pastas en forma de “media luna” que se comen de postre o acompañando un café o té. Se pueden comprar por peso (te dan una caja, tú mismo te sirves y luego en base al peso te cobran) en tiendas muy pequeñas especialmente dedicadas a los dulces o bien consumir en uno de esos menúes completos tan típicos, que incluyen entrante, principal y postre.

Fuente: Flickr (estaban tan ricos los cuernos de gacela… que ni fotos les tomamos)

Durante tu estancia en Fes no tendrás problemas de conseguir comida vegetariana. La gastronomía árabe tiene muchos platillos sin carne. ¡Es un lugar perfecto para visitar!

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