Howard Johnson – Escobar

No era nuestra intención hacer ´turismo´ como quizás pueda suceder en algún otro destino, incluso cercano, sino el de descansar un fin de semana y por eso elegimos la ´escapada romántica´ del Hotel Howard Johnson de Escobar que me llamó la atención por tratarse de un antiguo casco de estancia que aún conserva una parte de la construcción original. ¡Y además porque incluía masajes, spa, comidas y hasta bombones en la habitación!

Llegamos a eso de las 14 hs (luego de haber visitado el Jardín Japonés de Escobar y almorzar en el centro de la ciudad) y al ingresar al predio -el acceso está por colectora-, te toman la temperatura y luego en recepción te hacen completar una ficha para informar sobre síntomas relacionados al COVID. En los lugares comunes cerrados era obligatorio el uso de barbijo, no así en áreas al aire libre.

Elegí una habitación dentro del casco, para poder estar más a gusto. Con techos altos, ventanales hasta el techo, muebles de época (aunque nuevos) y vistas al parque y a un patio, me sentí como en el 1880, una de mis décadas favoritas de la historia argentina. Otro de los rincones que más me gustó del hotel fue el patio central, con su aljibe y enredaderas en la galería.

El patio que se veía desde una de nuestras ventanas en la habitación.

El paquete por el fin de semana incluía el uso del spa (con turno, solo 6 personas al mismo tiempo en la piscina climatizada), que aprovechamos esa misma tarde, luego de una reparadora siesta.

Al salir del spa (también usamos el sauna), fuimos al parque donde estaba la pileta al aire libre. Allí hay un restaurante/cafetería, donde merendamos café con leche con muffins. Nos quedamos ahí un rato porque había sombrillas y estaba muy agradable (yo no me metí a la pileta), mientras disfrutábamos de la tranquilidad y de la lectura.

A las 21 horas teníamos reserva en el restaurante para la cena (estaba incluido en el paquete). También había que sacar turno e indicar con anticipación qué platos ibamos a pedir. Así al llegar ya tenían tu comida preparada y no tenías que esperar. Yo pedí de entrada un ´mezze´ compuesto por una pasta de berenjenas y otra de garbanzos acompañadas de bastones de verdura cruda.

Para el primer plato, la opción vegetariana (había indicado que quería comida especial al momento de hacer la reserva por mail) era milanesa de berenjenas con verduras salteadas. Mientras cenábamos, había un show de circo en la parte exterior del restaurante.

La entrada (arriba) y primer plato (abajo) de la cena incluida en el paquete de fin de semana.

Esa madrugada llovió bastante (no sé por qué cada vez que salimos con Hernan llueve a cántaros, lo mismo nos pasó en San Antonio de Areco) pero lo bueno fue no tener que despertarse temprano. Nosotros pedimos que nos lleven el desayuno a la habitación a las 9, así podíamos quedarnos sin hacer nada toda la mañana. Puntualmente golpearon a la puerta con una bandeja que tenía café con leche, jugo de naranja, ensalada de frutas, medialunas, pan casero, mermeladas y demás.

Nuestro completo desayuno de campo servido en bandeja en la habitación.

A las 11 teníamos turno para una sesión de masajes de 30 minutos (también incluida en el paquete) y al terminar nos quedamos un rato en el patio trasero del hotel, que se podía acceder desde nuestra habitación y casi que era privado porque no había otros huéspedes en la habitación de enfrente, que también daba al patio.

La parte antigua del hotel fue lo que más me gustó.

Almorzamos en el restaurante del hotel (no estaba incluido). Yo me pedí unas croquetas de garbanzos con salsa Tzatziki y de postre una ensalada de frutas.

Teníamos tiempo de quedarnos hasta las 16 en la habitación, pero decidimos irnos antes para evitar los líos del tránsito del domingo… con ganas de seguir un rato más en esa hermosa estancia, escuchando el canto de los pájaros y disfrutando de la lectura, viajando en el tiempo y pensando en la época en que la casona era hogar de alguna familia ´adinerada´. ¡Seguramente regresemos en otra ocasión!

El Hotel Howard Johnson de Escobar se encuentra en Colectora Este Ramal Escobar 1155, a unos 50 km de la Ciudad de Buenos Aires. El paquete de escapada romántica incluye desayuno y cena, acceso al spa, masajes de 30 minutos, bombones y champagne en la habitación y uso de todas las instalaciones del hotel.

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