Matilda Resto Bar – Villa Giardino, Córdoba

Después de un trekking por las sierras de casi 10 km y una siesta “obligada” y reparadora, camino los 15 minutos que me separan del hotel en pleno centro de Villa Giardino hasta Matilda, un restaurante que llama la atención por su modernidad, como si fuese una gran casa de madera y vidrio en una esquina de cualquier ciudad.

En la tranquera las pizarras nos dicen que allí podemos disfrutar desayunos, meriendas, almuerzos y cenas… por el horario y por ser día de semana yo voy a merendar y recuperar fuerzas disfrutando de la tranquilidad fuera de temporada.

Apenas entro a Matilda me recibe Selene, una joven estudiante que junto a su familia abrió el resto-bar en mayo de este año. El lugar nace de las ganas de estar todos unidos (abuelos, madre, tíos, primos, hermanos) en un mismo espacio, de trabajar en compañía y por supuesto de tratar a los clientes como si también formasen parte de este equipo.

Uno de los rincones que más me gustó de Matilda, su patio cervecero.

Además de la decoración, con mucha madera y detalles artísticos hechos por amigos de la zona y por la propia Selene y su mamá, me llaman la atención algunas cosas de este lugar. Por empezar, su nombre.

Entonces le pregunto a mi anfitriona a qué se debe. Me dice que lo eligieron en honor a Matilda Joslyn Gage, una científica a la que nunca reconocieron por su trabajo e investigación por haber nacido mujer. Gracias a ella surgió un Movimiento llamado “No More Matildas”. Tiene como objetivo que no haya más mujeres en el ámbito de la ciencia (y en ninguna otra profesión) que no sean distinguidas por su labor solo por el “hecho de no ser hombres”.

También los nombres de los platos tienen mucho que ver con este reconocimiento, sobre todo hacia las mujeres que lucharon por cambiar el mundo. En la carta podemos ver a escritoras, científicas, médicas, políticas, cantantes, artistas y otras icónicas como la Madre Teresa de Calcuta, Cleopatra, Frida Khalo, la Princesa Diana… Sin dudas se trata de figuras muy importantes de la historia que no han recibido todo el agradecimiento que se merecen.

Algunos de los nombres de mujeres que podemos ver en la carta de Matilda

Lo mejor de todo, es que la gente se interesa por saber (al igual que yo) sobre estos personajes y de esta manera también “culturizan” un poco a los clientes, que más que clientes son “de la casa”. Esto es algo de lo que se sienten muy orgullosos en Matilda, el hecho de que las personas que los visitan se sientan parte de la familia, del equipo. Y por supuesto, vuelven a donde se los conoce, se los trata bien y “les dan todos los gustos”.

Así fue cómo me sentí yo cuando me senté cerca de la ventana delantera, donde tenía más luz para las fotos pero también donde podía ver el movimiento de la gente. Selene y su familia se esmeran muchísimo en atender a todos de la mejor manera posible y se toman su tiempo para conocer qué quieren, si están a gusto…

La merienda que yo elijo es una de las más populares de Matilda. Se trata de la “Due”, que me la sirven apta para vegetarianos. Se trata de un café con leche de almendras, un crumble de manzana, un juguito de naranja y un sanguchito de queso y tomate (originalmente lleva jamón). Además aprovecho para probar algunas opciones veganas y sin gluten: alfajores riquísimos y bien caseros.

Mi riquísima merienda en Matilda, apta para vegetarianos.

Otra de las meriendas (también puede ser desayuno) muy pedido es el de campo, que incluye café con leche o té, 3 tostadas de pan de campo, untables y mermelada y rollitos de queso con jugo de naranja.

Me quedo bastante rato en Matilda disfrutando de la buena charla de Selene, de la tranquilidad de las sierras, de la rica merienda… de sentirme también parte, aunque sea por un rato de esta familia. Noto la pasión con que trabajan, se esmeran, hablan de su emprendimiento… de este sueño familiar que se hizo realidad en una época complicada y que sigue adelante por el empeño de tres generaciones.

Durante la temporada y los fines de semana, en Matilda también se puede almorzar y cenar. Ya que el público que los visita es muy diverso, aprovecharon a las tres generaciones de la familia para hacer la carta. De esta manera hay platos para los más jóvenes (Selene y su hermano), para los adultos (la mamá y el tío) y para los “viejitos” (los abuelos). Los precios son realmente variados y para todos los bolsillos, podemos encontrar meriendas y desayunos desde $230 hasta $550, almuerzos y cenas desde $300 hasta $600 y platos más elaborados que cuestan entre $800 y $1100 (diciembre 2021).

Opciones para veganos: para desayunos y meriendas hay alfajores rellenos de dulce de leche de almendras, de damasco y de membrillo, todos caseros. Hace poco añadieron budín de chocolate amargo y de limón. Se puede pedir el un licuado o un café con leche de almendras o de maní. Para almuerzos y cenas hay pizzetas y hamburguesas veganas. Están por añadir postres y otros platos aptos.

Alfajores para veganos y para celíacos.

Y para celíacos: lasaña, canelones y pizzetas para almuerzo o cena y medialunas, panes y alfajores para desayuno o merienda. Destaco que tienen un sector especial para la comida sin gluten, un horno aparte y todo bien diferenciado para evitar la contaminación cruzada.

Matilda está ubicado en Avenida San Martín 1930, Villa Giardino y tiene capacidad para 80 personas sentadas cómodas, también cuentan con un escenario exterior donde ubican mesas, un patio común, un patio cervecero y una terraza con vistas a las sierras que nadie puede dejar de visitar. El horario en temporada de verano es de 9 a 15.30 y de 18 a 0 hs.

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2 comentarios

  1. Despues de leer atentamente lo que Matilda ofrece y conociendo los que integran el restaurante no tengo ninguna duda de ser parte de sus clientes, gracias por instruirme en todo lo que ofrecen

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