MOCHICA – Abasto

Un martes cualquiera de julio, entre compras y trámites, camino hacia la zona del Abasto y a solo media cuadra de uno de los shoppings más conocidos de Buenos Aires se encuentra Mochica…

Me llaman mucho la atención los restaurantes ´de comida típica´ pero al ingresar a Mochica pienso que no se parece en nada a lo que me había imaginado cuando organizo para almorzar comida peruana…

Mochica me recibe con una decoración más que moderna, pero con muchos detalles de este país andino. Apenas ingreso, a mi derecha veo colgados en la pared unos espejos circulares dorados (trujillanos) y a mi izquierda una serie de cuadros con ´personajes´ típicos de Perú: una chola con su vestimenta tradicional, una llama, coloridos cerros.

Cuadros con imágenes y personajes típicos de Perú

¿Quiénes fueron los Mochica? Una cultura prehispánica del norte de Perú, más precisamente ubicados en el Valle del Río Moche, hoy Trujillo. Fueron grandes arquitectos en adobe, constructores de canales de riego y represas, ceramistas, metalúrgicos, navegantes y creadores del ceviche, uno de los platos más conocidos de Perú.

Hasta ahora nada del Machu Picchu… sigo rodeando las mesas que para ese momento empiezan a llenarse de comensales mientras observo telares colgados de la pared y al fondo del local, más que protagonista, un mural que bien merece la pena observarlo como si se tratase de un cuadro en un museo.

En él se puede ver a una muchacha tomando sopa -comida que no puede faltar en la mesa de los peruanos- cuyos cabellos se fusionan con el aroma del plato para formar un cerro de 7 colores. Sí, como el que tenemos en el norte de Argentina. La versión de Perú se llama Vinicunca, se encuentra en la región de Cusco y tiene 5200 metros de altura.

Hermoso mural donde se puede ver a una chica con su sopa y los colores de la montaña Vinicunca.

Sigo echando un vistazo a la decoración de Mochica, donde todo está muy bien diseñado, y llego a mi mesa, donde me recibe Soledad, la dueña del local junto a su esposo Carlos (con quien hablaré tras el almuerzo).

Ella me cuenta que la carta tiene varias opciones vegetarianas -ese fue uno de los motivos por los que quise almorzar allí- porque ella no come carne y se dio cuenta de que la gastronomía peruana es algo escasa de recetas veggies, más allá de las famosas papas a la Huancaína.

Así es como le propongo degustar algunos platos del menú, por supuesto todos aquellos que tienen la bendita hojita al lado del nombre, para demostrar que no tienen carne.

Cómodamente sentada, y escuchando salsa de fondo, el mozo me trae para ´picar´ un típico maíz tostado frito, con dos salsas: una mayonesa y otra de elaboración propia, un tanto picante (al menos para mí que no estoy acostumbrada).

Para picar, maíz tostado frito con dos ricas salsas.

Para beber, disfruto de una chicha morada, que tiene un sabor similar a las bebidas cola, pero que está preparada con maíz morado. Además, en Mochica ofrecen jugos naturales y para los que quieran algo con alcohol, el pisco es la mejor opción.

La chicha morada es una bebida típica de la región andina de Perú y su consumo ya existía en la época prehispánica. Se sirve en todos los restaurantes de ese país y se vende más que las bebidas cola más conocidas.

A los pocos minutos llega el primer plato (la entrada): una causa vegetariana muy bien presentada, formada por dos capas de masa de papa y en el centro una salsa de palta, deliciosa. En la parte superior decora un salteado de champiñones, brotes de soja, morrón rojo y para acompañar una salsa hecha con ajo, ají amarillo y ají panca, todos ingredientes típicos de Perú (usados en muchos platos) y no tan picante como creí al escuchar tantas veces la palabra ´ají´ de la boca del mozo que me explicaba muy bien la elaboración.

Entrada: causa vegetariana con papa, palta, champiñones y una rica salsa de ajíes peruanos.

Como primer plato, una gran bandeja que en Mochica llaman ´piqueo´ y que permite degustar varias recetas entre dos o tres comensales. En mi caso, estaba compuesto por tacu tacu (un arroz frito con porotos y ají colorado, como si fuese una tortilla), ajiaco (una especie de guiso con papa lisa y una salsa no demasiado picante), verduras salteadas (como las que tenía la causa de la entrada) y chaufa (como el chaw fan que conocemos de restaurantes asiáticos, mostrando la gran influencia de Japón en la gastronomía peruana, hecho con arroz integral, champiñones, brotes de soja, brócoli, zanahoria, morrón…). ¡Imposible terminarlo yo sola aunque estaba riquísimo!

El abundante piqueo, para compartir e ideal para probar muchos platos.

Mientras disfruto de mi copioso almuerzo, veo cómo el local empieza a llenarse, hasta completar su capacidad. La mayoría de los clientes son peruanos que viven en Buenos Aires, varios de ellos habituales, pero también hay argentinos como yo que buscan una opción diferente para comer en una zona bastante bulliciosa de la ciudad.

Con el estómago pidiendo a gritos un té digestivo tras tal comilona, mi espíritu dulcero gana la contienda y acepta la sugerencia del mozo de que pruebe un postre típico peruano: el suspiro limeño, servido en una copa alargada y hecho con yemas, sabayón, leche condensada y merengue italiano. ¡Una excelente decisión!

El suspiro limeño, uno de los postres más característicos de Perú.

Al terminar mi almuerzo se acerca Carlos, el dueño de Mochica, quien me cuenta un poco sobre la historia del restaurante, recientemente inaugurado en esa ubicación tras haber estado más de 10 años en el local de al lado.

Junto a su esposa Soledad quisieron darle ´una vuelta de tuerca´ a lo que todos conocemos como ´comida peruana´ y por eso su restaurante no solo está decorado bien moderno, sino que además ofrecen opciones vegetarianas para que cualquier comensal pueda encontrar algo a su gusto… sin limitaciones.

El próximo 28 de julio se celebra la Independencia de Perú y en Mochica habrá un show especial con un músico criollo ´de la casa´ llamado Juan Quintana. ¡Perfecto para vivir una experiencia peruana con todas las letras!

Si bien el fuerte de Mochica son las comidas típicas, recetas básicas peruana (nada de cocina de autor, me remarca Carlos), también hay algunas licencias en cuanto a la carta, introduciendo ciertas variaciones a los platillos que cualquier peruano comería en su casa natal.

Habiendo disfrutado de una completa ´experiencia peruana´ en cuanto a sabores, aromas, colores y sonidos, me despido de Mochica con la promesa de regresar para disfrutar de sus platos vegetarianos y de un ambiente familiar y tranquilo. ¡Fue un placer conocerlos!

Información de Mochica: se encuentra en Aguero 526 (casi esquina Corrientes) y abre de lunes a viernes de 12 a 0 hs y sábados, domingos y feriados de 9 a 0 hs. Además de almuerzos y cenas todo el día se pueden hacer eventos privados en el subsuelo del restaurante y los fines de semana hay shows musicales típicos criollos. De lunes a sábados hay menú ejecutivo al mediodía (entrada, plato principal y bebida) por $200. El menú a la carta ronda los $550 por persona.

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