Ser vegetariana en… Exaltación de la Cruz – Bares notables, caminos rurales y cierre en pulpería

Primer recorrido de 2021, con un calor terrible (más de 33°C) pero con muchas ganas de salir a la ruta, la idea era visitar Exaltación de la Cruz de la mano de dos guías locales (bueno en realidad tres). Así es que salgo temprano para no perder ni un minuto del domingo.

La primera parada es la localidad de Los Cardales, donde me reúno con mis ´anfitriones´: Ana, Gus y Eka, a quienes conocí algún tiempo atrás en un taller de periodismo de viajes. El punto de encuentro es un bar típico de la ciudad, repleto de clientes desayunando en la vereda (no estaba permitido ingresar al establecimiento), muchos de ellos moteros y unos pocos lugareños.

Para vencer el calor y empezar a organizar la jornada, nos pedimos unos exprimidos de naranja y nos quedamos a la sombra un rato. Luego cruzamos a la estación de trenes (hay cinco servicios diarios) y desandamos el camino para ver por fuera la Iglesia, a una cuadra de allí.

Parroquia de Los Cardales, no está frente a ninguna plaza.

Lo que me llamó la atención de Cardales (como le dicen los locales) es que no tiene una Plaza típica de pueblo, con la Iglesia, Municipalidad y demás organismos públicos. Esto es así, me dicen los chicos de Periplo Nómade (el nombre de su blog de viajes), porque la ciudad se fue ´haciendo´ y no tuvo una planificación como sucedió con la cabeza de partido, Capilla del Señor.

Otro dato interesante es que Exaltación de la Cruz es el nombre del Partido, pero ninguna ciudad o localidad se llama de esta manera.

¿Vamos a Capilla? Me preguntan los anfitriones. Tras mi afirmación, me dicen: “pero por camino de tierra. ¿Te animas?”. Nuevamente digo que sí y así fue como nos adentramos en un camino interno (por llamarlo de alguna manera) que nos hacía ahorrar muchos kilómetros de ruta. Árboles, árboles y más árboles… algún que otro caballo con su jinete, varias camionetas y muchísimo polvo.

Con el auto empolvado por completo arribo a Capilla, más precisamente a su plaza principal. Acá sí está bien delimitado el ´pueblo´. Caminamos por la plaza y vemos la Parroquia, el Miralejos (una construcción antigua con un mirador, desde donde se podían divisar los malones de indios que llegaban desde la pampa), el museo del periodismo (cerrado por ser domingo), una escuela, la municipalidad… típica postal pueblerina a la que debemos sumarle una feria de artesanos en la calle Rivadavia, que se convierte en peatonal los fines de semana.

El Miralejos hoy es un consultorio privado y no se puede visitar

Ya para ese entonces era más del mediodía y el calor se hacía sentir. Caminamos un poco por Bartolomé Mitre y a una cuadra, en la intersección con Casco, entramos a almorzar en un bar-restaurante lleno de parroquianos. Un poco difícil encontrar opciones vegetarianas en el menú (incluso todas las sugerencias del día tenían carne de diferentes tipos), pero al decirle a la moza que no comía carne me dijo que podía pedir ravioles de verdura, con salsa rosa para acompañar.

Decorado con fotos antiguas en blanco y negro en las paredes y con movimiento constante (la mayoría parecían clientes habituales, aunque algunos turistas como yo también había). Nos quedamos un rato de sobremesa y tomamos coraje para salir a la calle, ya que el calor era casi insoportable.

Almuerzo en un restaurante notable de Capilla del Señor

Caminamos por las veredas de la sombra en un pueblo completamente vacío por ser domingo y hora de la siesta, viendo las casas y sus arquitecturas típicas. Regresamos a la plaza para subir al auto y continuar el camino. Pasamos por la puerta del cementerio municipal (cerrado), que según me dijeron los chicos era parecido al de Recoleta, y luego por la abandonada estación de trenes (donde sacamos las fotos de rigor con el cartel que indicaba la llegada al pueblo).

Imagen de una estación de trenes abandonada…

Continuamos el recorrido, nuevamente, camino de tierra, pero esta vez mayor distancia. La idea era ir a una de las pulperías más antiguas de Buenos Aires, aún en funcionamiento. Para ello, tomamos el camino a Diego Gaynor, cruzamos la ruta 193 y por otro camino de tierra de la localidad de Chenaut llegamos a Los Ombúes, debido a que en la entrada dos árboles de esta especie nos dan la bienvenida.

Eran las 4 de la tarde y el cartel de la puerta del almacén decía que abría a las 5. Por suerte nos pudimos guarecer del calor y del sol debajo de una pérgola de madera con mesas y sillas. A las 5 en punto llegó un grupo de ciclistas, pero el almacén seguía sin abrir… hasta que media hora después llega la dueña, una señora entrada en años, a atender.

Lamentablemente solo se podía entrar a comprar, no podíamos permanecer en el interior tomando algo. Compramos bebidas y disfrutamos de una torta de manzana que yo había llevado para la merienda. Me despido de mis anfitriones luego de la promesa de recorrer algún otro pueblo juntos en un futuro no muy lejano y emprendo el retorno a mi casa… mientras manejo voy pensando en cómo será la vida de la dueña del almacén, con su casa al lado de la pulpería en un paraje inhóspito de la Pampa argentina… y cómo pudo continuar en pie un negocio a tanta distancia de la ´civilización´.

El partido de Exaltación de la Cruz se encuentra a 85 km de la Ciudad de Buenos Aires, se puede llegar por diferentes rutas: 6, 8 y 9, entre otras.

Si queres conocer más lugares para ir de escapada en Buenos Aires, no te pierdas este especial.

Imagen por defecto
Mil Recetas Vegetarianas
Aquí encontrarás diferentes recetas vegetarianas para preparar fácil y rápido.

Deja un comentario