Ser vegetariano en… Escobar – fin de semana de relax y naturaleza

Apenas me enteré que se podía empezar a ´vacacionar´ en Buenos Aires busqué un destino cercano y de fácil acceso para un fin de semana de relajación. Fue así como llegamos junto a mi pareja a Belén de Escobar a mediados de diciembre.

No era nuestra intención hacer ´turismo´ como quizás pueda suceder en algún otro destino, incluso cercano. Pero igualmente quise conocer Escobar y algunos de sus lugares importantes.

El primer sitio fue el Jardín Japonés, ubicado en la calle Alberdi, bastante cerca de la autopista. Abre a las 10 de la mañana y la entrada sale $35 por persona (diciembre 2020). Solo está permitido permanecer 40 minutos en el jardín -aunque la realidad es que nadie te pone un horario cuando entrás, si te toman la temperatura y te hacen sanitizar las manos- y hay un único sentido de circulación para evitar que la gente se encuentre cara a cara.

Igualmente cuando llegamos, a eso de las 11.30 solo había una chica sacándose fotos por su cumpleaños de 15 (con el fotógrafo y la madre) y otra pareja. En todo momento no hubo más de 7 personas en el parque, que es bastante pequeño (no tanto como el de Montevideo).

El Jardín Japonés de Escobar abre de martes a domingo de 10 a 19 hs (diciembre 2020).

Salimos de allí pasado el mediodía y decidimos ir a una hamburguesería a una cuadra, por la calle Spadaccini. La verdad es que no había demasiadas opciones que me interesaran para almorzar en Escobar, pero este local al menos tenía veggie burgers, así que eso pedí, con una ensalada y una limonada.

Terminado el almuerzo decidimos ir a la plaza de Escobar, la típica de los pueblos, con su Iglesia (Parroquia Natividad del Señor), el Colegio religioso, la Municipalidad y el Banco. Lo que si me llamó la atención fue que en la plaza había unos cargadores solares, creo que yo para recargar el celular.

No nos detuvimos demasiado en el centro de Escobar porque hacía demasiado calor, así que nos dirigimos al hotel donde teníamos reservada una ´escapada romántica´ hasta el domingo. El hotel en cuestión es uno de la cadena Howard Johnson, que me gustó porque está en un antiguo casco de estancia y como fan que soy de las villas, casonas y estancias bonaerenses no la pude dejar pasar.

Además, elegí una habitación dentro del casco, para poder estar más a gusto. Con techos altos, ventanales hasta el techo, muebles de época (aunque nuevos) y vistas al parque y a un patio, me sentí como en el 1880, una de mis décadas favoritas de la historia argentina.

La vista desde una de las ventanas de la habitación del hotel de Escobar

Al ingresar al predio, te toman la temperatura y luego en recepción te hacen completar una ficha para informar sobre síntomas relacionados al COVID. En los lugares comunes cerrados era obligatorio el uso de barbijo, no así en áreas al aire libre.

El paquete por el fin de semana incluía el uso del spa (con turno, solo 6 personas al mismo tiempo en la piscina climatizada), que aprovechamos esa misma tarde, luego de una reparadora siesta.

Al salir del spa (también usamos el sauna), fuimos al parque donde estaba la pileta al aire libre. Allí hay un restaurante/cafetería, donde merendamos café con leche con muffins. Nos quedamos ahí un rato porque había sombrillas y estaba muy agradable (yo no me metí a la pileta), mientras disfrutábamos de la tranquilidad y de la lectura.

A las 21 horas teníamos reserva en el restaurante para la cena (estaba incluido en el paquete). También había que sacar turno e indicar con anticipación qué platos ibamos a pedir. Así al llegar ya tenían tu comida preparada y no tenías que esperar. Yo pedí de entrada un ´mezze´ compuesto por una pasta de berenjenas y otra de garbanzos acompañadas de bastones de verdura cruda.

Para el primer plato, la opción vegetariana (había indicado que quería comida especial al momento de hacer la reserva por mail) era milanesa de berenjenas con verduras salteadas. Mientras cenábamos, había un show de circo en la parte exterior del restaurante.

Comida especial vegetariana (pedida con anticipación en el hotel)

Esa madrugada llovió bastante (no sé por qué cada vez que salimos con Hernan llueve a cántaros, lo mismo nos pasó en San Antonio de Areco) pero lo bueno fue no tener que despertarse temprano. Nosotros pedimos que nos lleven el desayuno a la habitación a las 9, así podíamos quedarnos sin hacer nada toda la mañana. Puntualmente golpearon a la puerta con una bandeja que tenía café con leche, jugo de naranja, ensalada de frutas, medialunas, pan casero, mermeladas y demás.

A las 11 teníamos turno para una sesión de masajes (también incluida en el paquete) y al terminar nos quedamos un rato en el patio trasero del hotel, que se podía acceder desde nuestra habitación y casi que era privado porque no había otros huéspedes en la habitación de enfrente, que también daba al patio.

Almorzamos en el restaurante del hotel (no estaba incluido). Yo me pedí unas croquetas de garbanzos con salsa Tzatziki y de postre una ensalada de frutas.

Teníamos tiempo de quedarnos hasta las 16 en la habitación, pero decidimos irnos antes para evitar los líos del tránsito del domingo. Pero antes de regresar a casa nos desviamos algunas cuadras del camino para tomar un helado en Munchi´s. Esta heladería se caracteriza por su construcción en madera y paredes de color verde y por elaborar los helados usando leche de vaca Jersey. Compramos un helado en cucurucho para tomar ahí y un kilo para llevarnos a casa. Además se pueden comprar alfajores, dulce de leche e incluso merendar o desayunar ahí.

La entrada del Munchis de Escobar, la primera sucursal de esta famosa heladeria

Tras una hora por tres autopistas diferentes llegamos a nuestro hogar para seguir descansando (nos faltó la siesta dominguera que no puede faltar).

Si bien Escobar no es una ciudad turística (aunque tenga secretaría de turismo), destaco el jardín japonés y la heladería. Incluso si queremos ir a pasar el día al hotel y aprovechar para conocer estos dos lugares, podemos decir que ya conocimos lo mejor de la zona.

Belén de Escobar se encuentra a unos 50 km de la Ciudad de Buenos Aires. Para llegar, tomar Panamericana (ruta 9) Ramal Escobar hasta la intersección con la Ruta 25.

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